jueves, 3 de septiembre de 2009

The Battle Of Unknown Kingdoms

Nadie recuerda en que momento de la historia sucedió, ni siquiera los dioses mas viejos tienen memoria, lo esencial de este relato, es que sucedió.

Corrían tiempos dificiles, llenos de dudas, búsquedas, conquistas, y un día se produjo un encuentro, entre dos miembros de la realeza de dos distintos reinos, que no se reconocieron, quizas porque estaban muy abstraídos en sus pensamientos. Nadie sabe cual fué el detonante, la cuestión es que ese día, en ese momento, comenzó una larga batalla, que no involucró ejercitos infinitos, no hubo mapas de territorios a conquistar, no había banderas, incluso, no hubo enemigos. La tierra sentía el choque de ideas, de puestas a prueba, de enigmas, problemas, soluciones, debilidades, fortalezas, amenazas, oportunidades. Aún asi, se podía escuchar el grito de cada soldado interno, que caía, para volver de sus cenizas, mas fuerte, con más virtudes.

La sabiduría de un rey solitario, la voluntad de una princesa de cristal, que incendiaron todo un bosque en un dia de lluvia, solo con el poder de la palabra. Nunca hubo golpes bajos, la grandeza de ambos y la valentía hizo una batalla sin una gota de sangre a la vista, nunca se ensució una espada ni se quebró un escudo.



El viento salvaje presentó un muro enorme, blanco como el marfil, viejo como el tiempo, duro como el diamante. No habia tiempo de dormir, el camino terminaba ahí, por lo menos eso decían los soldados frente a tan imponente construcción. Los adversarios tomaron la decisión de enfrentarse a ese aparente "fin del mundo" sabiendo con total seguridad que no lo era, pero tenian muy en claro que no era facil superarlo. La historia no es precisa con los acontecimientos de ese obstaculo, lo que se sabe es que el rey y la princesa siguieron cada cual su ruta, él para concluir su reinado, ella para buscar su destino, pero ambos salieron victoriosos de aquel encuentro, ganando un aliado, un amigo, al cual recurrir en momentos de duda, y compartir en tiempos de prosperidad.

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