miércoles, 28 de abril de 2010

El Accidente, La Mansion y La Muchacha

Estaba en un colectivo, lleno de gente, todos conocidos. De pronto, el accidente: el colectivo choca al salir de un paso bajo nivel (más precisamente el de temperley) me bajo, y veo como los que estaban conmigo ahí caminan hacia una casa antigua, y van entrando como si alguien los hubiera llamado. Entro, a medida que avanzo, cada vez veo menos personas (solo estábamos los del accidente, no había visto a nadie más), la mansión era muy grande, tenia muchas habitaciones, cada una llena de objetos decorativos, lamparas enormes, cuadros gigantes, alfombras, muebles antiquísimos, espejos dorados, bibliotecas que ocupaban paredes enteras, repletas de libros viejos. Parecía que estaba abandonada. En el primer piso las cosas eran diferentes, todo estaba limpio, y me detuve en una habitación, era más larga que ancha, como un rectángulo enorme. En una de las paredes largas había una salida a la terraza, en la otra, había muchas puertas de madera con ventanas de vidrio, tapadas por cortinas blancas. Me da curiosidad ver tantas puertas juntas, quiero abrir una, pero sabía que no tenia permitido pasar ni tocar nada (a pesar de que no había nadie, tenia la sensación de que me vigilaban). Una de las cortinas no tapaba la ventana por completo, y vagamente podía ver del otro lado, y en la otra punta de esa habitación conjunta había alguien. Una muchacha, con un vestido blanco que llegaba hasta las rodillas, miraba para este lado, como muy sorprendida, muy curiosa, y a la vez muy frágil, como si tampoco tuviese permitido salir de donde estaba, pero la curiosidad le ganaba. Abro la puerta, entro a la habitación, y la veo bien, pelo largo, rubio, ondulado, muy bien peinado, ojos grandes, muy delgada, lo cual resaltaba ese aspecto frágil que noté. Me miró y cerro la puerta, yo un poco asustado volví a la habitación en la que estaba.


Cambia la escena, estábamos en el patio, era un jardín muy verde, accedías a él desde dos escaleras en los extremos del piso donde nos encontrábamos, salías a la terraza, y bajabas desde ahí. En el patio no eramos muchos, la mayoría de los que habían entrado ya no estaban, sabía que no los volvería a ver, sabía que estaban muertos, y sabía que era cuestión de tiempo hasta que vinieran a buscarnos. En ese momento, en el patio, tenia una cámara, y me puse a mirar el jardín. Era gigante, se extendía hasta el horizonte, donde había un bosque, a lo lejos, pero el problema era que la parte donde estábamos nosotros estaba rodeada por un alambre de púas, pero había espacio suficiente para caminar, solo que era imposible ir más allá de esos limites. Comencé a sacarle fotos a los que quedamos, y al mirar por la lente noté que todos los colores se transformaban en rojo y verde, en distintos tonos, pero todos muy brillantes, el cielo rojo, el mármol rojo, el pasto seguía verde, pero de un verde que no era el que debía ser. La luz del sol hacía maravillas en todo lo que miraba con la cámara, y no paraba de sacar fotos.
Veo un perro, ahí, corriendo por el patio, y yo sabía que los dueños del lugar no podían tocarlo, pero una vez más no sabía porqué. Las cosas simplemente las sabia, no sé porque.
Alguien baja por la escalera, yo estoy solo en el patio, con el perro, que trataba de hacer un pozo a la altura del alambre para salir por debajo, no puede.
La mujer, alta, sombría, con un vestido gris y azul. pelo largo, negro, peinado de una forma extraña. tenia una mirada muy penetrante, llena de odio, de locura, de orgullo. Al bajar las escaleras supe que no estaba viva, el color de su piel indicaba que no había rastros de vida. Me daba miedo porque sabia que algo malo pasaba, y sabia que yo no debía estar ahí. Fantasmas pasan por alrededor mientras ella se acerca. Me dice algo, no recuerdo qué. sube las escaleras, la sigo por las escaleras. Arriba, nos miramos en la terraza, ella entra a la casa, a mi no me deja, yo no intenté entrar, pero sabia que no podía hacerlo. Alguien está adentro, la muchacha rubia del vestido blanco, con el cachorro en brazos, parada en el centro de la habitación, me mira, yo la miro, la puerta se cierra.

Me despierto.

6 comentarios:

  1. jajajaja ke te pasa kon korea!?


    te agregue y sin estar conectado aprendi que te llamabas nahuel. gracias msn, hasta tu tipo sanguineo no paro (?)

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  2. no, si..total...ya estoy acostumbrada a esto! jaja

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  3. no te hagas la ofendida!!!!!

    APRENDETE MI NOMBRE MALA MINA!!!!!!!!
    (pero no lo digas aca, asi obligo a la gente a que me agregue al msn para saberlo)

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  4. Me daría un poco de miedo soñar eso, fue una pesadilla o un buen sueño?

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  5. toda la paja leerlo, ah porq lo decía.

    la honestidad me puede nahuel (yo lo aprendí con santiago revelándolo ahí arriba je (?))

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