domingo, 30 de enero de 2011

Time Machine: The Past

Durante las vacaciones, hubo un día que con dos de los chicos hablamos de tiempos pasados.

Del colegio, de las amistades que teníamos, de amores, de situaciones y anécdotas que teníamos guardados en un cajón mental. Es muy extraño pensar en el pasado, empezar a recordar, a ver esos cortometrajes en la cabeza mal editados, incluso pasando escenas superpuestas, o incluyendo cosas que no pasaron (pero nos hubiese gustado). Lo que me pasó a mi es que esa noche tuve ganas de ir más allá, tan atrás como mi memoria me lo permitiera, lo más posible, al primer recuerdo, por curiosidad, simplemente por eso. La memoria es algo realmente sorprendente cuando estas enfocado en ella, te muestra cosas que tenías muy olvidadas.

Recorrí varios eventos de mi vida, pero los pausaba y salteaba, no quería detenerme en ninguno en particular, solo quería buscar ese cortometraje lleno de polvo, el de la etiqueta gastada, el del nombre ilegible, el que más abajo estaba en la última caja de la habitación más alejada de mi cabeza.

No sé si lo encontré, pero lo más lejos que llegué fue un recuerdo del jardín, tenía 3 años, estábamos todos en la salita, me acuerdo que era chiquita, pero muy alta (quizás no era tan alta, quizás esa era mi sensación porque al tener 3 años uno es chiquito, pero recuerdo que me gustaba mirar arriba, el techo bien alejado del suelo) toda de madera, parecía una cabaña, con muchos dibujos en las paredes, posters de colores, seguramente con el abecedario y ese tipo de cosas que hay en cualquier jardín de infantes, un estante con latas de tomate cica llenas de lápices de colores, mesas bajitas pintadas de amarillo (el color de la salita de 3) con sus respectivas sillitas, ventanas grandes con cortinas corridas para dejar entrar el sol de la mañana, y muchos de mis compañeros (todavía recuerdo varias de las caras). No sé que estabamos haciendo, recuerdo que nos llevaban al comedor, que era un lugar que nunca me gustó, porque era muy grande, muy gris, las mesas eran altas, metálicas, todo gris, no había color, y ese contraste no me gustaba. Nada más, no llegue a algo anterior, es lo más concreto que encontré, de todas maneras me sirvió, no se todavía para qué, pero siento que fue algo bueno.


¿Se animan a ir atras, a ver cual es el recuerdo más viejo que tienen?

jueves, 27 de enero de 2011

Back to the Present

Buenas!

Si, volví, fue corto pero fue muy bueno mi paso por la república oriental del Uruguay.

Las cañas, que lindo lugar! me voló la cabeza! yo había ido con una expectativa sinceramente pobre, a pesar de que me habían dicho que era muy lindo, yo como soy una persona activa, no me cabe tanto el pueblito muerto que no tiene  absolutamente nada (ojo, para visitarlo me encanta ese tipo de lugar, pero no para estar 10 días, me pego un tiro... necesito estar haciendo cosas constantemente)

La cosa es que el lugar es lindísimo, la playa es hermosa, la plaza, los caminos, las casas, la gente, todo, la verdad, muy muy bueno, es un lugar sumamente recomendable si querés ir a descansar, y el finde ir a descocarla (los findes se llena de gente, esta bueno, aparte hay un bolichito veraniego que la rompe, aplausos para las cañas!

Una de las cosas que más disfruté, es el cero contacto con el exterior, no teniamos tele, compu, radio, absolutamente nada de eso, entonces fue realmente desaparecer, no importarme nada de nada.
Tener tiempo para ir al río, mirar el sol ponerse en el agua, ver como lentamente el cielo cambia de color, estando yo en el agua, lejos de la costa, mirando como todo va cambiando. Estar de noche ahí en la playa, mirar para arriba y ver estrellas, tantas! cosa que me fascina, realmente me encanta mirar el cielo nocturno, tiene una energía muy especial.

Tener tiempo para uno, para estar haciendo lo que te gusta lejos del mundo, es algo espectacular.

Los uruguayos son hiper macanudos, el clima nos acompaño, así que estoy hiper renovado. Aunque no hay tanto para hacer, la playa esta ahí al lado, así que llevar una pelota, mate y cartas es mas que suficiente para tener un lindo día de playa. esperando mi viaje al sur (que para ese tengo mil cosas planeadas, me muero de ganas de irme)

Ustedes? como andan sus vacaciones?

martes, 18 de enero de 2011

Post-It VI

No me gustan para nada las novelas argentinas. Mejor dicho, no me gustan para nada las actuaciones.

Actúan demasiado mal, no sé, no son creíbles, me da un poco de bronca.

En realidad me da bronca que las novelas mas vistas sean las de peor calidad. Obviamente hay buenos actores y actrices argentinos... pero no sé porque las que pegan en la tele son las peores.


En serio. Son muy malas, no saben actuar. No sé que hace que la gente las mire. La televisión es cualquiera, por suerte miro muy poco


¿Qué piensan ustedes de todo esto?


sábado, 15 de enero de 2011

Todo lo que necesitabas, en un papel.

Imaginate por un momento. estas de pie, y todo a tu alrededor es blanco. Nada existe, nada existió nunca, solo vos, ahí, mirando la nada.

Lentamente, el blanco va llenándose de color, estas en tu lugar favorito, ese lugar donde nadie puede molestarte, en ese lugar está todo lo que querés, miras a los cuatro vientos y ves únicamente lo que querés ver, nada más. Todo es tan perfecto como te lo permite la imaginación. Es tu lugar. Las cosas estan como vos las pensas, podes crear tu alrededor, y todo está permitido.

Imaginate ahora, que en ese lugar, encontras una lapicera, y un papelito.

Imaginate ahora, que elegís una letra.

Esa letra la elegiste vos, esa letra ahora, es tuya. De nadie más. Podes hacer con ella lo que quieras. Acordate que estas en tu lugar perfecto. ¿No es increíble? tenes el poder de cambiar las cosas con solo una letra.

Vos elegiste esa letra, imaginala escrita en el papel, imaginate escribiéndola, imagina la tinta tocando el papel, deslizándose, formando ese símbolo que para vos tiene ese significado que todavía es igual al que tiene para el resto del mundo.

Pero... te parece un poco vacía, ¿no? una letra, ahi, sola. Estas en tu lugar ideal, con todo lo que querés, y todo lo que te rodea no deja de asombrarte. miras esa letra, algo significa, algo querés armar con ella. Quizas cambió, quizás es otra letra, no es la que elegiste en un principio, quizás sí, no tenes esa seguridad, pero a continuación pasa algo, esa letra cambia.

Esa tinta empieza a cambiar de forma, y se estira, se multiplica, ves curvas, rectas, puntos, todos juntos, danzando muy lentamente. Cerrás el papel, sabés que todavía no podes leerlo, todavía hay que esperar un poquito más.

Volves al lugar donde estás, miras todo, todos tus sentidos están al máximo, lo que mirás te llena la mente de fotografías, los aromas te recuerdan esas cosas que eran hermosas pero habías olvidado, lo que escuchás se funde perfectamente con lo que miras, lo que respiras, lo que tocas.

Entonces sí, ya sabés que es el momento justo para abrir el papel que tenes en la mano. Sabés que al estar en  ese lugar, lo que la tinta formó va a ser algo que te va a sorprender de una manera tal, que va a ser imposible evitar la emoción, no te olvides que todos tus sentidos estan abiertos por completo, no podes cerrarte, tu piel es pura sensación.

Abris el papel, y empezas a leer... leer todo, hasta el final.

martes, 11 de enero de 2011

Escenas: Sonrisa, Sangre y Reflejo.

-Los tres estábamos en el pasillo, leyendo, yo parado contra la pared compartiendo libreto con él, y ella frente a nosotros, sentada en el piso. Yo leía pero cada tanto la miraba, no podía evitarlo. Siempre se concentraba muchísimo al leer, no solo el libreto, cualquier cosa, verla sentada con las piernas cruzadas leyendo era un indicador de que ella no estaba con nosotros, estaba en su mundo, en su cabeza, nada la iba a sacar de ahí, nadie podía molestarla. Resultaba gracioso a veces, llamarla y que no contestara, decir su nombre varias veces, quedarme parado, mirándola con asombro, sonriendo, momento en el que ella sí reaccionaba, tal vez durante ese estado su nombre era eso, una sonrisa, por eso volvía con nosotros, sonreír hacía que ella me mirara, jamás pude entender eso, quizás era lo que más me fascinaba de ella.
A él lo conocía de toda la vida, eramos como hermanos, estábamos ahí por esas cosas de la vida, y claro, él sabía lo que sentía por ella, y como todo hermano del alma, era insoportable durante las horas de rodaje, obvio, a una manera que solo yo entendía, pero era suficiente para hacerme perder la paciencia, pero en el buen modo obviamente, nunca enojado, siempre supo hacerme reír. Justo en ese momento que la miré por encima del papel, él se llevo la mano a la boca y aclaró la garganta de manera grotesca, agitó el libreto para que me concentrara, con una mirada cómplice, lo que me hizo volver al cuadernillo. Él la miró como corroborando que ella concentrada no iba a darse cuenta de la situación, pero como buen observador que es, captó el final de su muy disimulada sonrisa. 

(Cambia la escena)

-Estamos en una habitación muy pequeña, tendría cuatro metros de largo por dos de ancho. Paredes blancas, lisas, piso de tablas, a juzgar por su apariencia había estado abandonada desde hace mucho tiempo. Había una ventana con cortinas viejas, amarillentas, tapada por un gran armario, muy viejo, lleno de polvo, pero se notaba que era de buena madera, hermosamente tallada, y en un costado un baúl, largo, con suficiente espacio para una persona acostada. El armario ahí no dejaba entrar mucha luz, daba la impresión que no era ese su lugar, que simplemente estaba ahí como por arte de magia. El ambiente era muy tenso, los tres estábamos muy asustados, la adrenalina era increíble, había algo muy mal ahí, como si esa pequeña habitación escondiese un secreto horrendo. Abro el armario, adentro había tres maniquíes, blancos, solo el torso y la cabeza, y algo más, que no recuerdo, pero que al mirarlo me atrajo de una manera irresistible, tuve la necesidad, el deseo, de tomarlo, de sacarlo de ahí, lo tomé, entonces, en tan solo un segundo, sucedió: ella gritándome, la advertencia, sacar ese objeto del armario había sido un error, debía pagarse con sangre; cuando me di cuenta de la situación ya era demasiado tarde, ella estaba abriendo el baúl, donde estaba él, herido de una manera atroz, casi mortal, sus ojos perdidos, mirando la nada, su boca abierta, su rostro blanco, la ropa llena de sangre, las heridas abiertas, yo estaba paralizado, no supe reaccionar, verlo en ese estado me dio mucho miedo, más del que había sentido en toda mi vida, ella ya estaba de rodillas a su lado, curando las herídas, llorando.

(Cambia la escena)

-Es de noche, estamos los tres en el compartimento de un tren, rumbo a las montañas, mirando el paisaje, por algún extraño motivo la luz de la luna iluminaba todo de una manera muy viva, era una luz extraña, iluminaba todo de una manera muy particular, tonos oscuros, azules, verdes, marrones, pero todo brillaba magníficamente, nunca habíamos visto un paisaje tan hermoso como ese. Al pasar por el medio del lago (las vías estaban en el medio, o quizás el tren flotaba, no reparé en ese detalle) el reflejo del tren era casi tan real como su dueño, yo nos veía en ese espejo, él miraba la luna, tenía algo con ese astro, adoración, no lo sé, la miraba como si estuviese leyendo el mejor de los libros, totalmente hipnotizado, era divertido escucharlo hablar sobre el cielo, como si su nacionalidad fuese alguna estrella, o todas, hablaba con una naturalidad tal que sinceramente parecía el creador de todo eso que en ese momento miraba, inventaba versos, tomaba su cuaderno y escribía. Pero ella no miraba la luna, ella me miraba a mi, y sonreía, yo le devolví la sonrisa al reflejo, entonces vi que en el espejo ella me agarra la mano, muy tímidamente, ese reflejo era tan real que pensé en simplemente saltar a ella, pero luego recordé que la real estaba al lado mío, entonces, giré, la miré, para hacer lo que decía el ultimo renglón del libreto, escrito en su boca.

sábado, 8 de enero de 2011

Post-it V

... hay veces que me causa mucha gracia el comportamiento humano, más cuando hacen cosas que rozan el cliché, sin embargo se justifican, son cosas tan de manual que me siento de una especie aparte, y simplemente disfruto una extraña satisfacción, como si tener control sobre la situación fuese una especie de juego, y estoy en la parte donde lo único que tengo que hacer es juntar las monedas... y ni siquiera tengo tanto interés en juntarlas... solo me es divertido ver como las cosas pasan...

Uf, quiero vacaciones, me quiero ir al sur, necesito montañas, lagos, kayak, caminatas, escalar, dormir, nadar, paisajes, arboles, oxígeno, tierra, animales, sol, olor a lluvia, nubes, caminos de tierra, ciudades sin semáforos, anonimato... en fin... irme.

lunes, 3 de enero de 2011

Capítulo 2011

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?"Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!

"De tal manera, si les decimos: "La prueba de que el principito ha existido está en que era un muchachito encantador, que reía y quería un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe", las personas mayores se encogerán de hombros y nos dirán que somos unos niños. Pero si les decimos: "el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612", quedarán convencidas y no se preocuparán de hacer más preguntas. Son así. No hay por qué guardarles rencor. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas mayores.

Pero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los números. A mí me habría gustado más comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Me habría gustado decir:
"Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y que tenía necesidad de un 
amigo…" Para aquellos que comprenden la vida, esto hubiera parecido más real.

(El principito - Antoine de Saint-Exupéry)





Dificil, transformarse en adulto sin dejar de ser niño. Esas cosas que todavía no podemos detener, el paso del tiempo, la influencia de los mayores, el "deber ser". Este 2011 quiero intentar eso, ser adulto, pero sin perder al niño, imposible no és, hay muchos niños que vivieron muchos años, y fueron felices.

Hay veces que creo que ser adulto es una de las peores creaciones de la humanidad, no solo nos limita a una estructura, a esa de "lo que un adulto debe hacer" sino que nos somete a nuestra propia mente, eso del "ya estas grande"... ¿Quien lo determina?, exacto, nosotros mismos. 

Dicen que todos nacemos originales, y la mayoría muere como copia, dicen que todo niño es un gran artista, pero muy pocos crecen para mantenerse así. Todos podemos ser y hacer lo que nos propongamos, si a algunos nos les conviene, problema de ellos, nunca hay que dejar que el mundo te diga "no podes, es imposible". 

Por eso, recuerden, este capítulo escribanlo con su propia letra, con sus ganas, con lo que quieren, no copien  ese viejo manual del mundo, está desactualizado, creo que ya es hora de comenzar a escribir cosas nuevas, ¿No les parece?