miércoles, 4 de mayo de 2011

No es un adiós, no es un hasta luego.

El pasado, una cosa, El presente, incierto. No sentir tu voz, ni tus ojos, ni tu abrazo como solía. Escucharte, mirarte, y sentirte por primera vez como una más del mundo. Darme cuenta. La idea terminó, tu monarquía de trono vacío se reveló, pero te agradecí, porque abdicaste con la gentileza de siempre y con el silencio del tiempo. No estaba encerrado, pero sentí libertad. No estaba presionado, pero sentí alivio. No estaba triste, pero sonreí. No te esperaba, pero te necesitaba. No estaba en mis planes, pero fuiste causa y consecuencia. Sin canciones tristes, sin vacíos en el pecho, sin melancolías ni falsas promesas. Ojos que vieron, corazón que no sintió. Un día como cualquier otro, pero con la sensación de no tener algo que ya había dejado atrás, solo que no lo había visto (o no lo quería ver)

El pasado terminó, no es un adiós, pero no es un hasta luego.

5 comentarios:

  1. En algún momento que nunca llegamos a identificar, lo que parece efímero se vuelve eterno. Tan eterno que dura para siempre.

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  2. Lo bueno es que, como dice Ismael Serrano "el amor es eterno mientras dura".

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  3. me gusta me, gusta eso...
    Lo leí dos veces para que me guste mas.

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