miércoles, 29 de junio de 2011

Fragmento II

(...)Al quinto día y también en relación con el cordero, me fue revelado este otro secreto de la vida
del principito. Me preguntó bruscamente y sin preámbulo, como resultado de un problema largamente
meditado en silencio:
—Si un cordero se come los arbustos, se comerá también las flores ¿no?
—Un cordero se come todo lo que encuentra.
—¿Y también las flores que tienen espinas?

—Sí; también las flores que tienen espinas.
—Entonces, ¿para qué le sirven las espinas?
Confieso que no lo sabía. Estaba yo muy ocupado tratando de destornillar  un perno demasiado
apretado del motor; la avería comenzaba a parecerme cosa grave y la circunstancia de que se estuviera
agotando mi provisión de agua, me hacía temer lo peor.
—¿Para qué sirven las espinas?
El principito no permitía nunca que se dejara sin respuesta una pregunta formulada por él. Irritado
por la resistencia que me oponía el perno, le respondí lo primero que se me ocurrió:
—Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.
—¡Oh!
Y después de un silencio, me dijo con una especie de rencor:
—¡No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen
terribles con sus espinas…
No le respondí nada; en aquel momento me estaba diciendo a mí mismo: "Si este perno me
resiste un poco más, lo haré saltar de un martillazo". El principito me interrumpió de nuevo mis
pensamientos:
—¿Tú crees que las flores…?
—¡No, no creo nada! Te he respondido cualquier cosa para que te calles. Tengo que ocuparme
de cosas serias.
Me miró estupefacto.
—¡De cosas serias!
Me miraba con mi martillo en la mano, los dedos llenos de grasa e inclinado sobre algo que le
parecía muy feo.
—¡Hablas como las personas mayores!
Me avergonzó un poco. Pero él, implacable, añadió:
—¡Lo confundes todo…todo lo mezclas…!
Estaba verdaderamente irritado; sacudía la cabeza, agitando al viento sus cabellos dorados.
—Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha
mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas. Y todo
el  día se lo pasa repitiendo como tú: "¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!"… Al parecer
esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!
—¿Un qué?
—Un hongo.
El principito estaba pálido de cólera.
—Hace millones de años que las flores tienen espinas y hace también millones de años que los
corderos, a pesar de las espinas, se comen las flores. ¿Es que no es cosa seria averiguar por qué las
flores pierden el tiempo fabricando unas espinas que no les sirven para nada? ¿Es que no es importante
la guerra de los corderos y las flores? ¿No es esto más serio e importante que las sumas de un señor
gordo y colorado? Y si yo sé de una flor única en el mundo y que no existe en ninguna parte más que en
mi planeta; si yo sé que un buen día un corderillo puede aniquilarla sin darse cuenta de ello, ¿es que esto
no es importante?
El principito enrojeció y después continuó:

—Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones y millones de estrellas,
basta que las mire para ser dichoso. Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si
el cordero se la come, para él es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¡Y esto no es
importante!

No pudo decir más y estalló bruscamente en sollozos.
La noche había caído. Yo había soltado las herramientas y ya no importaban nada el martillo, el
perno, la sed y la muerte. ¡Había en una estrella, en un planeta, el mío, la Tierra, un principito a quien
consolar! Lo tomé en mis brazos y lo mecí diciéndole: "la flor que tú quieres no corre peligro… te dibujaré
un bozal para tu cordero y una armadura para la flor…te…". No sabía qué decirle, cómo consolarle y
hacer que tuviera nuevamente confianza en mí; me sentía torpe. ¡Es tan misterioso el país de las
lágrimas!(...)

martes, 21 de junio de 2011

X&Y

La pasión. Nosotros. El tiempo.

Tres factores principales. 
¿Cómo es que el tiempo acaba tarde o temprano con la pasión?
¿Es la pasión nuestra ruina?
¿Qué controlamos? ¿Qué no controlamos?

En muchos casos, se dice (o se siente) que la pasión se termina, que es simplemente un fuego que se prende, y dura mientras los cuerpos tienen suficiente combustible para quemar, luego, se apaga, y quedan cenizas. 
Se puede culpar al tiempo, que es la variable independiente (nuestra X) de la cual todo depende, incluyendo la pasión (nuestra Y).

Pero, pensándolo bien, la pasión no depende del tiempo. La pasión no es esclava de los minutos que corren, de las horas, o días. La pasión no crece con el tiempo, crece con nosotros. Entonces podemos decir que nuestra X (tiempo) es independiente, pero nuestra Y (pasión) también lo es. 

Si ambas variables son independientes. ¿Cómo se afectan? Algo del tiempo afecta a la pasión, y viceversa.

Nosotros.

El tiempo es a nosotros, lo que nosotros a la pasión. ¿Deberíamos no dejar al tiempo que nos afecte? Creo que hoy es algo imposible. No podemos hacer que el tiempo dependa de nosotros, no nos corresponde.

El tiempo es causa, nosotros su efecto.
Al mismo tiempo nosotros somos causa, la pasión es nuestro efecto.
La pasión depende de nosotros.(el tiempo no depende de nosotros, y la pasión no depende del tiempo)

El tiempo y la pasión no se necesitan. Nosotros necesitamos ambas. 
Queda en nosotros no dejarnos arruinar por el tiempo, y no dejarnos arruinar la pasión. 

domingo, 19 de junio de 2011

26 segundos.(II)

Es una especie de desilusión. Mezclada con bronca, algo de tristeza, un poco nostalgia, un dejo de felicidad, que en realidad llenó el momento antes, mientras lo viví, pero claro, en este momento todo es un asco.
Creo que tuve que haberme dado cuenta en el momento que estaba tirado en patio, mirando hacia arriba, viendo tantas estrellas. Hace un par de días que hay solo nubes, lluvia, rayos, relámpagos... además, tanta contaminación lumínica no deja ver muchas de las estrellas, y yo, en ese momento, estaba viendo demasiadas. Es más, se lo dije, le dije que era genial estar viendo tantas estrellas, tirado en el patio, finalmente con ella al lado. Y eso no es lo peor, porque claro, pasó lo había pasado hace unos 10 días atrás (lo que no-había pasado hace unos 10 días atrás) pero más real, mucho más real (pero claro, sin ser real).

Arthur Miller me dirá que la mejor forma de olvidarla sería transformándola en literatura. Habiéndole hecho caso, hay domingos como este, que sin quererlo (aunque inconscientemente pareciera que algo sigue dando vueltas) estoy aquí, quizás se me pasa en algunas horas, probablemente, pero es bastante molesto cuando uno mismo se castiga haciéndose vivir cosas que no sucedieron, pero deberían haber sucedido.

Claro, tuve que haberlo sospechado, nunca hay tantas estrellas arriba.

lunes, 13 de junio de 2011

Diálogo con un libro sobre una cuestión de domingo

(...) lo que me llamó la atención fue que las escenas estaban intercambiadas, no solo en orden, ya que en un momento se dieron causa y consecuencia simultáneamente. Ellos empezaron a conocerse, pero intuyendo que una parte ya se conocía. Se vieron, y al minuto no podían dejar de mirarse. Pero no era la mirada curiosa, ya que algo en ellos creaba el siguiente momento, la próxima escena, antes que suceda. Jugaron con eso, jugaron con lo inevitable, pero no por evadirlo, solo jugaban con la provocación, hasta que la tensión simplemente no resistió más. Siempre pareció un juego, pero claro, el tiempo hace que el juego se transforme, que el idioma en común cambie de significado, o no, un beso puede ser solo eso, o no, puede tener un significado más profundo, o morir para ver nacer el siguiente. Pero entonces, ¿El significado se siente?, porque eso no es algo que puedas sentarte a pensar, porque es lo peor que podes hacer, estás cambiando el idioma, y así nadie se entiende(...)


La respuesta al interrogante estaba en el mismo hecho que suele confundir a tantos de nosotros:


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran"*

*Gracias Julio, así de simple y compleja era la cosa.


(Esta cuestión de domingo esta llena de ayeres, el lunes mezcló nostalgias digamos...)

viernes, 10 de junio de 2011

Casualidad?

Jajajaja, acabo de encontrarme con esto, fue genial en tantos sentidos al mismo tiempo... =)


se acuerdan? o no se acuerdan?

miércoles, 8 de junio de 2011

Amnesia.

Manejando.
Sin rumbo.
No sé donde arranqué.
No se donde voy a terminar.
Solo sé que ahora, estoy acá.(¿Dónde?-No importa.)
En la radio, Instrumentos sin voces. Me tranquilizan.
¿Qué?- Nada.
No sé si voy o si vengo, no sé si me importa, solo sé que me muevo, que el piso se mueve debajo de mí, que el cielo se mueve por encima de mi.(¿Me muevo o todo se mueve alrededor mío?)
¿Pensar?- ¿Para qué?- Ahora no necesito eso, solo necesito que todo se mueva.
Olvidé. ¿Qué olvidé?
No lo sé.
¿Importa?- Si a la memoria no le importa, a mi no me importa, no hoy.
Claro... Hoy hay otras fronteras.
¿Te parece?
Sí.
¿Donde?
En el horizonte (¿quizas?) Pero eso no importa! importa lo que recuerdo, porque claro, estoy viajando, y tengo ganas de viajar.
¿Viajar solo?
uno nunca viaja solo.
¿Alguien te acompaña?
(La radio cambia, escucho una voz)

Amnesia.

domingo, 5 de junio de 2011

Escenas: Calma y Explosión

-Despertarme. Soñé que habías encontrado las siete diferencias en la revista del domingo, y que me dabas un último abrazo, de esos donde nos perdíamos cuando recién empezábamos, uno de esos que ya a esta altura tengo casi olvidados. Despierto te miro, y sé que las cosas ya no son como antes, sé que ese sueño no fué solo un sueño, y que esas siete diferencias no eran entre una imagen y otra, sinó que eran entre tu lado de la cama y el mío, y que el juego había terminado; un beso en tu frente, la última diferencia.

- Por más extraño que parezca, la escena sucede en cámara lenta. Nos gritamos, enfurecidos, palabras abismales, enormes, salen y estallan entre ellas, sin saber quien tienen enfrente. Bronca, manos apretadas, dientes apretados, ojos abiertos y filosas dagas cortándonos el interior, era un duelo a muerte, esos duelos que duelen, duelen cuando te lastiman, duelen cuando lastimas, pero en el momento todo es un volcán de rojos, de palabras, de razones sin razones, es simplemente explotar palabras, explotar esa acumulación de impulsos contra esa pared que una vez te sostenía, pero hoy no, ya no. Parece que solo importa una cosa, vencer, en cámara lenta, todo sucede así, el tiempo no pasa, el reloj avanza, el amor y el odio tienen la misma fuerza, el mismo choque, lo que una ve fue un acto desinteresado hoy es un reproche, tantas dagas voladoras, tanto rojo en las paredes, tanto acumulado en esa habitación. Te miro y no te reconozco, me miras y no me reconocés, ya no somos, ni siquiera sabemos si fuimos, por eso la bronca, por eso todo hierve, porque salió eso escondido, estamos solos en esto, juntos los dos, solos, vos de rodillas en la cama, yo al costado del espejo. Todo termina cuando las dagas se llenan de agua, dejando nada mas que silencio y cenizas en el aire.

viernes, 3 de junio de 2011

De 7:08 a 7:09

-Incluso queriendo llegar temprano (por motivos ajenos a la historia) terminé saliendo tarde de casa, pero quizas el rápido de las 7 se atrasaba un poco y me dejaba llegar a horario.

Ya sobre el puente, miro hacia abajo, al andén 5, repleto de gente, miro el reloj, veo que son 7:08, entonces el de las 7 todavía no pasó, buena señal, además no es hora para que ella apareciera, así que no iba a verla, todo encajaba. Ya bajando las escaleras, veo que los asientos estaban todos llenos, y en el segundo banco, tercer y cuarto lugar, pero del banco que mira hacia el andén 6, no el 5 (porque los bancos son todos dobles, los que miran al andén 6 y los que miran al 5)estaban ocupados, y la veo, inesperadamente la veo, con él, y la confirmación que hoy no buscaba ni quería llegó a mis ojos tan rápido como el tren que estaba ingresando al andén: el beso.
Definitivamente estaban juntos, y toda la esperanza y fantasía fueron atropellados por un diesel.

Curioso, a pesar de ese accidente, no hubo interrupción ni demoras en el servicio, todos tuvieron su día tan perfectamente normal como siempre, pero claro, no todos habían presenciado el accidente, nadie había visto nada.

miércoles, 1 de junio de 2011

De 7:22 a 7:35

(En el capítulo pasado el protagonista se había dado cuenta que las cosas en el andén 5 se estaban tornando bastante difíciles, si bien no hubo nada contundente y definitorio, la aparición del sujeto tácito le dio ese toque agrio y desafiante a la situación.)

Hoy realmente no la esperaba sola, no la esperaba acompañada, no quería esperarla. No miré la escalera ni una vez (que está a mi izquierda desde el cuarto asiento del segundo banco), miré hacia al andén 2 (que está al fondo, mirando hacia adelante) y me distraía con la gente que pasaba y con los puestos que abrían.

Pasados los minutos, el asiento 1 y 3 estaban ocupados, ninguno por alguien que haga algo por esta historia, el 2 seguía vacío, esperando con más ganas que yo (o ya a esa altura no, no lo se).

Como los seres humanos en su mayoría tenemos visión panorámica 180° por mucho que esté mirando adelante, la silueta bajita de cabellos claritos y vestida de negro que se sentó en el segundo asiento fue inconfundible. No había señales del sujeto tácito.

Había alguien sentado entre los dos, yo estaba firme con mi decisión de no mirarla, como si eso influyera en su vida, pero lo que sí alcancé a ver fue a un muchacho que le habló. Ya era el colmo, quizás el universo al notar mi decisión de hablarle la hace viajar siempre con un joven distinto como señal, quizás no tengo que hacer nada, quizás no está en mis planes, quizás esto es solo una historia para que yo la escriba y mis lectores se entretengan un rato(?), cuestión que el muchacho de hoy, sí era el hermano, ya que era físicamente muy parecido, salvo que era bastante más alto que ella (que no es algo muy difícil, ya que ella no llega a 1.60m) con barba y con una onda totalmente distinta, aunque las caras no mienten, definitivamente eran hermanos.

La miré un par de veces, nuestra miradas no se encontraron, pero gracias a la visión 180° noté que me miró un par de veces, pero ya no voy a darle un significado por escrito, solo esperaré a mañana, a que vuelvan esos tiempos de andenes vacíos con solo dos asientos ocupados.