lunes, 8 de septiembre de 2014

Sin Titulo

Se me escaparon los días. Fuiste (sos) lo mejor que me pasó en mucho tiempo, y por eso me duele haberte perdido tan rápido, si es que te perdí.
No tuvimos oportunidad, arrancamos excelente porque desde el principio hubo algo, desde una cosa tan básica como hablar, nos complementábamos, los silencios incluso no eran incómodos porque estaban llenos de expectativas. Coincidir en lugares era bárbaro, te iba conociendo un poco más, te vi actuar, te escuché cantar (uf! escucharte cantar...), te reíste de mí, nos reímos juntos. Lo que nunca supiste (aunque te lo dije) es que en ese momento, yo todavía no podía, "everything in it's right place" te dije, porque lamentablemente no podía (y no puedo) darte detalles. Cuando superé esa barrera, pequé de ansioso, te fui a buscar como un nene va a buscar sus juguetes cuando vuelve del jardín. No pensé, necesitaba compartir algo con vos, lo que fuera, donde sea, porque ya estaba bien, ya todo estaba en su lugar.
Dos minutos te pedí, me los diste, quería darte algo que la tarde anterior no te había dado porque necesitaba que fuera algo un poco más especial, porque lo valías, y porque te había hecho esperar bastante (quizás).
Pero días después algo cambió, y cambió mucho. Ya no teníamos conversaciones de horas, ya no terminábamos hablando de cualquier cosa, te limitaste a contestarme, ser correcta, devolver cortesías. Necesitaba verte, no tenías tiempo, y la ansiedad se hacía mucho más fuerte. Terminé llamandote una tarde, escuché tu voz, otra vez no podías, me invitaste a creer en vos un ratito más, unos días más, cuando quizas vos ya no creías en mi. Lo malo de no herir a tiempo es que uno no ve que el corte está, y crece cada día un poco más (de todos modos gracias, lo comprendo y lo valoro si ese fue el caso). Estar con vos o no estar con vos se convirtió en la medida de mi tiempo (Perdón Jorge Luis, pero me viene increible esto).
Hoy no sé que hacer, es difícil hacer definitiva la herida, ser uno el que tenga que agarrar el filo que tiene la otra persona para terminarme. Quizás hoy me decís que sí, y todo vuelve a ser como antes, pero ya no lo creo, porque siento que no estás (una parte de mi no quiere convencerse de esto, la otra está escribiendo en este momento para hacerlo). Lo peor de todo es que te mostré este espacio porque no pensaba que alguna vez estarías reflejada de esta manera acá. Vos me decías "aquí y ahora" cosa que nunca terminé de entender (nunca pudimos terminar esa charla, dejamos pendientes muchas) y quizás eso te dio la pauta de que no era lo mejor. No pretendí compromisos antes de tiempo, disfrutarte de a momentos me parecía genial. De todos modos sabia que en un futuro de seguir asi seria inevitable porque ahí sí todavía soy algo "taxativo", cuando me interesa alguien, me interesa de principio a fin, no dudo, lo siento en todo el cuerpo, o me gustás o no me gustás.

Y vos me encantás.


No hay comentarios:

Publicar un comentario