miércoles, 3 de diciembre de 2014

Perder la cuenta.

No paraba de llover, la fiesta pasó al quincho, y eramos como 40 personas, entrábamos justo, pero por suerte no hacía tanto calor. No podía parar de mirarla, tenía unas ganas irresistibles de comerle la boca,  hacía 2 minutos que Maru (una de las mejores amigas) me había dicho "dejá de mirarla y andá, no te aseguro nada, pero jugátela, ya fué"
"En el próximo tema la saco a bailar y que sea lo que sea" pensé, terminándome un cuarto de vaso de fernet. Coraje líquido, excusa.
Antes de que pudiera terminar el vaso nuestras miradas se cruzan y ella viene directo a mi, sonriendo, me encantaba como las pecas se le juntaban en la nariz cuando sonreía.

-Che- me dice acercándose a mi oído.-Le gustás a Lau- y se quedó mirándome como si me hubiera dado una excelente noticia. Los ojos se le abrieron esperando mi respuesta.
Si tan solo supiera.

-¿En serio?- le dije, fingiendo sorpresa pero sin poder actuar felicidad.

-Hace rato, avivate, está entregadísima-

(me río).-No puedo, sorry, no me gusta- no podía creer mi suerte, en realidad sí, pero no la vi venir, creía que ya había superado esa etapa.

-Ay, dale! ¿Qué son unos besos?-, me preguntó como rogándome que vaya a buscarla.

-Ja! es que cuando alguien no te gusta, no te gusta, no hay nada que puedas hacer, ponete en mi lugar, imaginate si yo vengo y te digo que tal pibe te tiene ganas (alguien que no te gusta), ¿Le das?-

-Uf, bue, sí, tenés razón, que cagada, Lau es re linda- su tono de voz me confirmó que había entendido lo que le dije, me tranquilizó pero mi cabeza era un colapso de ideas y frases armadas.

-Si- (y en un ataque de "no me importa nada" salió) - Pero me gustás más vos, entonces se me complica- le dije mientras sentía que se me prendía fuego la cara.
Se llevó una mano a la boca con una cara de sorpresa que no me voy a olvidar en un buen tiempo.

-¿Es joda? me pregunta sabiendo que no era ningún chiste -¡Pero tenés que darle a Lau!- me dice como si eso solucionara todo.

-El universo es medio hijo de puta,¿No?- le dije haciéndome el despreocupado, sin expectativas de nada, porque ya estaba todo resuelto. A veces me resulta trágico tener el humor como mecanismo de defensa.

-No puedo, le gustás mucho a Lau, no da- y ahí me abrazó (como pidiéndome perdón).

-Está todo bien, mala suerte- Le dije como si no me afectara, señalé mi vaso vacío con una sonrisa, ella me devolvió el gesto, me di vuelta y me fuí a buscar otro fernet.

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